Ya llevo 4 salidas en las que los bolos han brillado, y no precisamente por su ausencia. Esta temporada, la he dedicado prácticamente a la pesca a curricán y jigging, modalidades que no perdonan, que revientan el físico pero que de vez en cuando (muy de vez en cuando) te aportan alegrías tras la línea. Esta semana llevo 43 kilómetros en 2 salidas, y mi cuerpo ya comienza a notarlo, cansancio, mucho cansancio.
Después del día tonto de ayer, y tras mirar y remirar todas las páginas de meteorología habidas y por haber, no lo tenía claro, así que no me quedó otra que madrugar para ver como iba a amanecer. Tras ver la marea (con poco coeficiente) y la ausencia de olas, el día invitaba a salir por las playas de Conil. Son contados los días en los que se puede disfrutar de una jornada por estas aguas, primero por el acceso de la orilla, y luego por la corriente que suele haber. Ya hacía algún tiempo que no tocaba unas piedras de aquella zona, que en alguna ocasión me dieron buenos resultados.
La idea principal sería jigging ligero, y un equipo preparado para curricán de fondo en el caso de que el primero no funcionara. Pues bien, la orilla no estaba tranquila del todo, unas olas que se levantaban de la nada me hicieron perder tiempo en la salida. Y aún mirando y contando las series, no me perdonaron y tuve que entrar algo mojado. Ya en el agua me dispuse a llegar a las marcas. Por el camino, pequeñas llampugas saltaban en la superficie, y tras dar unas vueltas por la zona, me fui sin ninguna picada.
Llego a la primera piedra, actividad nula. Pruebo con jigs, rubbers y vinilos pero nada de nada. Aproximadamente una hora estoy allí y cuando el frío comienza a aparecer, me voy a palear un poco haciendo curricán. Picadas escasas. Voy a otra marca. Ya llevo ocho kilómetros en mis hombros. Comienzo en otro punto, esta vez parece que hay algo de actividad, pero después de cambiar y probar con varias muestras, nada. Los ánimos comienzan a bajar pero no me queda otra, tengo que llegar hasta la tercera marca, si allí no hubiera nada, tiro para tierra.
Una medusa del lugar

Antes de llegar, veo unos chapoteos arriba del agua, parecen caballas, esta es la mía. Rápidamente coloco unas plumas arriba del jig, con la intención de hacerme con alguna para ponerla como cebo. Ya casi encima de la piedra, pruebo, pero no comen, me extraña que ni a las plumas entren. Definitivamente hoy no es el día. Me coloco en el centro del bolo, que llega hasta el fondo, tiro el jig con las plumas y hago movimientos lentos con él. Es extraño, no entran… cuando de repente, un fuerte tirón me coge desprevenido , el carrete comienza a sonar, comienzo a bombear, pero a la 4 o 5 carrera se va todo al garete, me quedo sin tensión ni peso y cuando recojo veo que me ha partido por el nudo del grillete de las plumas. Palabras malsonantes salen de mi boca, me acuerdo de toda la familia del que ha hecho el nudo en las plumas, del fabricante, de la tienda donde las compré, pero me tengo que aguantar, lo tengo merecido por no haber hecho el nudo yo mismo. La pena ya no es por la picada fallida, ni la muestra, sino que el pez lleva un piercing en la boca y eso es lo me da lástima. Una pena…
De todo se aprende y tras cada salida más conocimientos… Aquí veréis el vídeo, fijaos como torsiona la caña, por la forma de pelear, seguramente sería un dentex o un pargo, con las ganas me he quedado…
Saludos a todos.

