

Comienzo a dar pasadas a diferentes velocidades a lo largo de la piedra, cambio de señuelos. Solo llevo una caña operativa, la kalikunnan sailor jig, con acción 100-300, armada con el opus bull, un equipo pesado, ya que si entra algo, seguramente será de porte. Línea tubbertinni del 0,50 y bajo de plumillas del 0,70 con diferentes señuelos al final, todos de más de 15cm y de profundidad.

El fondo rocoso por el que me muevo está sobre los 6 metros de media, voy probando diferentes capas de agua, para tantear el terreno. Después de un par de horas dando bandazos pongo rumbo a tierra, voy saliendo de la piedra cogiendo profundidad. Mientras, preparo la caña ligera para tantear por si hubiera caballas, cuando de repente el carrete comienza a sonar en plan bestia y el puntero de la caña se dobla como si fuera una de spinning. La subida de adrenalina de una picada así es bestial, por fin una picada decente. Recojo vela y me hago con la caña. Por la forma de tirar estoy seguro que es un túnido, pero debe de ser grande puesto que tira bastante, de momento noto como algo de menos peso, pérdida de tensión en la línea, que raro, recojo rápidamente y vuelvo a notar peso, pero menos. La pieza viene hacia mí, tengo que cobrar muy rápido para no perder tensión. La línea corre de un lado a otro en paralelo al kayak mientras navego, que vivos que son estos bichos, ya la veo, como es típico en estas especies intenta meterse debajo del kayak, dando vueltas en círculo. En un último arrebato de nerviosismo intenta soltarse, pero viene bien agarrada por los tres triples del señuelo, ya la tengo, bacoreta. La pelea con estos peces es pura adrenalina compañeros, que diversión. El ejemplar es precioso.
Cuando la tengo encima, veo que faltan dos anzuelos en las plumillas, así que ahora me explico la pérdida de peso al final de la caña, seguramente entrarían tres ejemplares, pero cuando empiezan a tirar de un lado para otro, al final terminan partiendo.
Contento vuelvo a tierra, de camino me espera una dura llegada con oleaje, debido a las corrientes que se forman a la entrada del caño en la barra, pero el Hobie se portó de maravilla y pude pasar sin problemas la zona complicada. Ya en tierra pesé la captura y dio en la báscula 1,480 gramos, casi el kilo y medio.

Hoy la hemos catado…impresionante sus lomos, solo a la plancha con sal está de muerte. Bueno, tuve suerte y pude grabarlo, así que aquí lo teneis… Un saludo a todos.






